Los primeros trazos y garabatos, la fuerza sobre el papel, la letra y el tamaño de esa letra elegida, el color y hasta el espacio en blanco: la forma en que un chico o un adolescente escribe es clave para acercarse a las características de su personalidad, esclarecer emociones y detectar problemas. A partir de esa premisa, la profesora María del Carmen Laje acaba de publicar una nueva versión de su obra “Grafología Infanto Juvenil, garabato, dibujo, escritura” (editorial Atuel), un gran manual de investigación y trabajo con el que la experta, que lleva más de 40 años dedicados a la grafología, acerca sus investigaciones a otros colegas grafólogos, docentes y profesionales.
En diálogo con CIAL News, Laje contó que la primera edición del libro “buscó llenar el vacío que había en materia bibliográfica en habla hispana” y que incluyó un compendio de ideas de los mejores especialistas a nivel mundial y también experiencias personales, “siempre con el fin de brindar la mayor y más rigurosa información para quienes abordan esta rama de la ciencia y para aquellos docentes curiosos e innovadores”.
En esta nueva edición, que se propuso lanzar después de ver agotada la primera, el trabajo fue más profundo y también actualizado. Con un lenguaje claro, aporta pautas grafopsicológicas, cita ejemplos reales con diversas características y acerca guías para poder elaborar fichas técnicas. También repasa, con detalle minucioso, temas como la agresividad en los chicos, casos de abuso psíquico y físico y la escritura de los adolescentes.
“En esta segunda edición del libro modifiqué algunos temas e incluso volví a investigar. Me llevó 15 años hacer esta nueva versión y el resultado está plasmado en sus 500 páginas: actualicé información y también capítulos completos para mostrar casos y nuevos ejemplos acordes con el niño de ahora; incorporé, por ejemplo, toda una guía sobre cómo realizar el análisis grafológico de un niño, porque no se puede trabajar con un niño igual que con un adulto, hay que ubicarlo en edad, en madurez, utilizar parámetros acordes”.
Laje espera que este trabajo colabore con la formación nuevos profesionales, que enriquezca las enseñanzas de los profesores y también que actúe en peritajes e informes de manera certera. “Es un manual de estudio, lo usan como manual de estudios. E indudablemente es inspirador, porque sé que después de leer este libro mucha gente quiso hacer grafología infantil. Espero que cada página continúe las conversaciones que iniciamos en las aulas, talleres, seminarios, y en cada momento en que la vida nos reunió. Siento que ayudo. Y las experiencias me gratifican”, concluyó.
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